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sábado, 7 de noviembre de 2015

Duele ser presa de un silencio del que nunca podrás volver a desprenderte.- SSNA






Duele ser presa de un silencio del que nunca podrás volver a desprenderte.






Creo que hay veces que no puedes evitar refugiarte en algo, refugiarte en algo en lo que nadie pueda entrometerse, algo que nadie pueda criticar, algo que nadie puede atreverse a juzgar o comentar.
Intentas maquillar tanto la verdad, que deja de ser real y pasa a ser sólo una gran mentira de la que eres cargo, una de esas mentiras que pesan por dentro, una de esas mentiras que te destrozan.
Ese momento fué en el que decidí buscar el silencio, y en cuanto lo encontré, no pude salir de él.

Durante mucho tiempo me he refugiado en mi silencio, en el desconocimiento. Pensé que todo sería más fácil si era completamente dueña de mi vida, dueña de mi verdad, y dueña de mis sentimientos. Nadie podría hacerme daño si nadie podía juzgarme, pero el silencio puede hacer mucho más daño que cualquier juicio insensato.
Entonces te sigues refugiando, creyendo que simplemente buscas algo en lo que poder liberarte y abrirte de la forma más segura posible, y eso es tu silencio. Cuando se va haciendo grande, lo único que hace es ahogarte, hacerte presa de tu dolor, hacer que no veas salida, y el problema pasa del miedo a ser juzgado, a que nadie pueda saber que estás hecha una completa y jodida mierda.

Pasas al lado de gente, que te mira y te traspasa, que te obvia, gente cercana que no ve nada, que incluso te machaca (pensando que eres capaz de soportarlo), ni tu familia es capaz de verlo.
Te haces tan presa de tu dolor, que te paralizas, y ninguna parte de tu cuerpo demuestra nada.
Duele, estar tan hundida y tener que seguir adelante sola. Duele, necesitar un abrazo y que nadie te lo dé. Duele, pensar que quizá la salida sea liberarte y contarlo todo de una vez por todas, pero ya no tienes valor para hacerlo. Duele, que nadie sea capaz de ver que ya no puedes más, y que no eres tan fuerte, y duele, que sólo quieras gritar y que no tengas voz.
Todas esas veces que quieres llorar, y ni las lágrimas salen de tí, porque parece que ni siquiera ellas están ahí, ni siquiera ellas pueden demostrar que sigues viva, porque estás completamente apagada.

Creo que es esa la razón por la que tanto me cuesta hablar de tí, porque creo que vaya donde vaya, haga lo que haga, o intente con todas mis fuerzas huír de tí, sea donde sea, ahí estarás.

Me juré que jamás hablaría de tí, y mucho menos, haría algo con este dolor. Me cuesta admitirlo, y será una de esas cosas que nunca comentaré en público y me llevaré a la tumba, pero llevaba tanto tiempo con la ilusión tan perdida, que he llegado a pensar que no podría volver a recuperarla nunca, que no podría volver a sentir algo bonito, a sentirme agusto, o volver a ser yo misma.

No es sólo la fuerza que me faltaba, y lo perdida que me sentía, es que me parecía que no tenía luz, que estaba tan apagada que nadie podría volver a ver el brillo de mis ojos, nadie podría volver a disfrutar de mi ilusión, y no conseguiría volver a darle a nadie todo lo bueno que tengo.

Sé que todo esto es culpa de lo negada que me he sentido durante tanto tiempo.
He sentido que nunca volvería a discutir hasta que se me acabasen las lágrimas, que no volvería a pasar noches sin dormir de dolor, porque ya las había agotado, ya no me quedaba fuerza para volver a hacerlo nunca más.
Creo que me anulé, me sentí más muerta que una ola rompiendo en la orilla, creo que ni siquiera pude refugiarme en el alcohol porque no tuve valor.

Perdí las ganas de defenderme, ser fiel a mi misma, disfrutar, cometer alguna locura, o dejar de pensar. Perdí las ganas de llenarme de vida, me marchité completamente.
Me hundí tanto que pensé que estaba aplastada, rechazada, olvidada y definitivamente muerta en vida. Sentí que no podría volver a ser feliz, y creo que fué la peor sensación que he tenido.
Sentir que no has aprovechado la vida cuando podías hacerlo, querer volver al pasado una y otra vez para cambiarlo todo, para poder volver a tomar las riendas, para disfrutar de todo lo que tenía antes y no era capaz de valorar. Lo fácil que eran las cosas, lo afortunada que era por sentir todo aquello.

Pero lo peor, es arrepentirme de que alguien me haya anulado tanto, tanto que me asusta a mí misma. Tanto, que necesito negarlo para sentirme mejor, que necesito aferrarme como a un clavo ardiendo a la negativa. Mentir para que no piensen que soy tan estúpida de haberme dejado manipular y no parar de volver.

Lo peor es arrepentirte de tus decisiones, aunque en algún momento sea lo que hayas querido.

domingo, 18 de octubre de 2015

Para conseguir ralentizar este proceso. Este alzheimer de corazón. - SSNA

Ilusiones que nacen y se apagan.

Momentos que sueñas, fantasías, destellos de luz que parece que llegan, el estómago revuelto.
Algo; dulce, suave, pequeño, que llega lento, muy lento. Algo de color azul marino que parece que se aclara, que parece que no quiere ser.

Llega la desinhibición, el bello de punta, la boca seca, las contracturas en la espalda. Pero lento, llega lento.
Te acaricia, como el viento. Se pasea, como la lluvia cayendo por tus mejillas. Se saborea, agrio, como el limón. Cae, como el tiempo en un reloj de arena. Se pega, como la seda. Desacelera la vida, ralentiza tus pasos, te calma. Baja tu ritmo, tus pulsaciones, tus respiraciones. Calma tu vida.
Es una sensación que ves desde lejos, que parece que llega, que parece que acabará metiéndose dentro, muy dentro. Arraigando en lo más hondo de ti, echando raíces en lo más recóndito de tu ser. Llega de una forma brusca y agresiva, de golpe, sin preaviso, asustándote.

Pero llega tan lento, que se te olvida. No lo recuerdas. Comienzas a olvidar sensaciones, a olvidar sentimientos, a olvidar partes de tu vida.
Te aletargas, te calmas de tal forma que te oxidas por dentro, que te quedas en blanco, que pierdes todo el color.
Te inunda la arena seca, fina, en cualquier rincón de tu cuerpo. No eres más que polvo, algo ligero que puede llevar el viento. No tienes fuerza, estás tan apagado que ya se te ha olvidado.
Duermes, duermes la vida.



Por eso escribo. Para no olvidar, para recordar lo que es estar viva, para inundarme de sentimientos. Para conseguir ralentizar este proceso. Este alzheimer de corazón.

sábado, 10 de octubre de 2015

Puedes pararte a ver tu tranquilidad, tu parte viva, la parte serena que siempre has tenido. - SSNA



Justo en el momento en el que no podamos más, lo podremos todo.

La arena húmeda bajo mis pies, viento norte congelando mis mejillas, un nudo en el estómago y los ojos cerrados. Los ojos cerrados para sentir dolor, dolor que te traspasa, ese dolor nada y a la vez físico. Dolor en mi tripa, dolor en mis pasos, dolor en mis puños cerrados, dolor en lo más hondo de mí, dolor que me consigue cortar la respiración.

Es uno de esos días en los que te ahogas, con tu propia respiración, con tu propia vida. Esos días en los que te sientes tan ahogado que no sabes nadar, y ni siquiera sabes como llegarás a salir a flote. Cuando crees, que llevas unos pesos en los pies que te están hundiendo, y ni tus brazos pretenden hacer nada al respecto, simplemente te dejas caer.

Cada vez que estoy al borde del abismo, me hundo. Me dejo hundir. Me dejo llegar a lo más hondo, a lo más frío, a lo más húmedo, a lo más oscuro, a lo más lúgubre.
Trato de buscar esa sensación tan horrible que me engañe a mi misma, haciéndome creer que ya no puedo sentirme peor, que he conseguido llegar al límite, que ya no puedo soportar más.
Puede compararse con un esguince, sigues forzando hasta que rompe, y cuando rompe piensas que ya has llegado al tope, que no puedes sufrir más, y justo, en ese momento, te desmayas de dolor.
Ahora trazemos una barrera de lo físico a lo emocional.

Me reconforta sentirme hundida, aunque simplemente sea porque sé que saldré a flote. Miro desde la más absoluta oscuridad de mí, el pico, sabiendo que alguna vez estuve ahí, alguna vez fuí lo suficientemente feliz como para no necesitar hundirme, como para no necesitar, en general.
Es en ese momento cuando me doy cuenta de que mi vida ha sido una mentira, que ni siquiera he sido completa y sinceramente feliz, si no simplemente he conseguido autoengañarme a la perfección. Lo cual es totalmente respetable, y me admiro a mi misma viendome desde lejos. Viendo la forma en la que conseguía olvidarme, dar un paso adelante, y simplemente no preocuparme por toda la mierda en la que estaba inmersa, todo aquello deplorable que me rodeaba, todas las mentiras que me hacía, y todo aquello que he callado tanto tiempo.

Cuando estás tan lejos de aquello que antes te suponía la felicidad, puedes verlo.
Puedes pararte a ver tu tranquilidad, tu parte viva, la parte serena que siempre has tenido. Esa facilidad de solo poder hacerte partícipe de las cosas que suman.
Estando aquí. puedes ver todo lo que has ganado a causa de lo que has perdido, todo lo que has hecho mal y de lo que no te has arrepentido, todas las veces que deberías haber estado lejos, y te has quedado dentro.
Eres capaz de evaluar todos tus errores, y eres capaz de ver todo lo que te han beneficiado.


Es, en ese momento, cuando eres capaz de salir de esta mierda, de este fondo en el que estas inmerso. Cuando te das cuenta que la mierda no es esto en lo que estás, la mierda es en lo que has estado siempre pero has valorado de forma superficial. Al fin y al cabo, estar hundido es opcional, solo tú sabes que es estarlo, cuál es tu límite y donde tienes que estar.

Hasta que no aprendemos a valorar, no aprendemos a situarnos.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

No para hundirnos más, si no por necesidad - SSNA





Sin embargo, y aunque el verano se vaya para dar comienzo a la época más acogedora del año, mi fuerza y mi valentía casi han dejado de luchar.


Siempre hay momentos duros por los que tenemos que pasar, todas estas malas rachas que auguran la calma.
La esperanza es la causa principal que nos mantiene vivos. Vivimos esperanzados, buscando ese pequeño rayo de sol que nos ilumine el día y que sea suficiente para hacer frente a la triste realidad en la que nos toca vivir. No lo niego, las desgracias están a pie de calle, y la amargura acecha entre la niebla mañanera, pero creo, que hemos aprendido a convivir con ello.
Jamás pierdo la esperanza, porque será lo único que me lleve a la tumba. Una vez desaparezca mi esperanza, lo haré con ella para siempre, no sabría vivir si no es con ella. Al fin y al cabo, supongo que todos tenemos un poco de fé.


Este mes de Septiembre parecía suponer el comienzo de muchas cosas nuevas. Parecía que el viento iba a traernos un aire nuevo a respirar, que el sol brillaría de una forma especial.
Mi esperanza durante este comienzo había sido encontrar ese aire puro, esa dosis de vida que mi cuerpo necesitaba, ese movimiento nuevo que iba a descubrir mi cuerpo...Pero no lo encontré.




El problema, está en que escribo para hacer frente a tanto dolor que me come por dentro, a la falta de esperanza. Y esto, es un asco. Esto de escribir sólo cuando no encuentras otra salida, cuando ya no sabes que hacer para deshacerte de toda esa rabia e impotencia. Por no poder hacer más, por no saber que hacer, por haber perdido casi toda tu esencia, por sentirte vacía y no saber cómo ni qué puede llenarte, por desconocer, por completo.

Es frustración, por pasarte horas y horas pensando cómo superarte, cómo seguir caminando firme, cómo no perderte y cómo hacer frente a todo lo que todavía vendrá. Presiento que aún estoy lejos de mi punto de inflexión, y sólo veo que me voy quedando sin voz y sin valor para hablar.
Siento que ya no tengo ganas de ver la realidad, que estoy perdiendo esas ganas de luchar.
Lo peor de vivir a ciegas y apenas con esperanza, es que sueles acabar perdiendo, y eso, es lo que más nos duele, que no llegue al fin la calma. Creo que ni siquiera mis lágrimas quieren salir, que prefieren quedarse ahí, simplemente seguir sintiéndose ellas fuertes, ya que yo no consigo hacerlo por mi misma.

Supongo que algunas veces necesitamos estar tristes, y escribir sobre tristeza. No para hundirnos más, si no por necesidad. 

domingo, 5 de febrero de 2012

Tratas de hacer que no necesite necesitar. Tratas de hacer que pueda estar sola, pero contigo. - DM.7





Esa sensación que se me atraganta en la garganta.

Es un: no sé si quiero, pero puedo.
Busco, y busco, esas cosas con las que seguir engañándome y mantener los sentimientos tras la línea que no deben cruzar. Contenerme porque me obligas, luchar contra mi misma, haciendo que crezca la necesidad de ahogar toda aquella sensación que trate de aflorar. Que haga que no deje de borrar cada frase que escribo, que no deje de mantenerme en silencio cuando tengo ganas de gritar.
Me haces que trate de ser más fuerte de lo que soy. Menos susceptible. Menos humana.
Haces que no tenga la necesidad de perderme, que no tenga la necesidad de que me ayudes. Intentas
hacer que me sienta bien conmigo misma, que no sea inútil.

Tratas de hacer que no necesite necesitar. Tratas de hacer que pueda estar sola, pero contigo.

Al final, lo que pasa, es que no sé qué pensar. Si todo esto que hago por tí es miedo a la realidad, a enfrentarme a ella. A enfrentarme a lo que me pides, a lo que quieres que sea, a lo que realmente no soy.

Ya no tengo el control, y es que ya no se estar bien ni contigo ni sin tí.

No quiero que te vayas, ¡joder!, y como no quiero que te vayas, yo me voy lejos, lo más lejos que puedo, a donde poder estar sola, en silencio, escuchando el viento. Sigo tratando de poner la mente en blanco, y evadirme de todo esto que ya no sé si es un sueño o una pesadilla.
Trato de buscar aquella razón por la que la cordura pueda volver a adueñarse de mi, pero no encuentro nada, y me pierdo en mis propios pensamientos, y considero una tortura este dolor que ni siquiera tiene nombre. Porque no sé por qué quiero sufrir, por que quiero seguir con esta mentira, esta mentira que soy, esta mentira que me haces ser.

Te pienso vagamente, pienso en la razón por la que lo hago, pero no la encuentro. Me machaco a mí misma, queriendo pensar que lo haces por mi. Por hacerme la mujer fuerte de la que quieres enamorarte.
Pero no te das cuenta de que te estarías enamorando de una mentira.

¿Por qué no me das razones para quedarme? para seguir adelante. ¿Por qué estas dejando que me vuelva loca? ¿Por qué estas dejando que me desgaste pensando que puedo tener con una fuerza y energía inhumana?. ¿Me llenas de sacrificio e ilusiones inexistentes? ¿por qué tratas de engañarme y hacerme creer? ¿por qué me estas enganchando con toda esta mierda?.

Me estas matando cada vez que me ignoras, me estas matando porque haces que me dé cuenta de que me gusta. Me gusta que no me hables, que me respondas así, que tardes más de dos horas en contestarme, cada día que no me dices algo bonito, cada día que no me hablas y te ríes, cada día que pasas de mí, cada día que me obvias, te siento más cerca.
Cada vez que me mandas a la mierda te quiero tener más cerca. Lo más hondo de mí no se da cuenta, de que cada vez que aparece alguien como tú, toda esa fuerza de voluntad no vale.

Sólo quiero pedirte que jamás te vayas de mi lado, porque ya sabes que nunca te voy a pedir que te quedes. Que cuando te digo "Adiós", lo que realmente digo, es: "¿cuándo te volveré a ver?" .

sábado, 29 de octubre de 2011

Cuando juegues contra todo pronóstico, asumiendo consecuencias, te harás daño - Veintiquince - SSNA



Ni duele ni mata.

No te creas que lloro por las esquinas, que no soy fuerte, que he perdido la esperanza, que ya nada me importa, que sufro por cada palabra que escribo, que no duermo por las noches o que estoy enamorada de ti.
Simplemente, te odio con ternura y malgasto el tiempo con pequeños juegos que me encantan y me llenan de ilusión. "Cuando quiera volver, volverá", y no lo digo yo, lo dice mi sentido común.

Ni te espero, ni busco una respuesta diferente por tu parte. Sé que eres igual que todos, que cuando las cosas se ponen serias te vas corriendo, que cuando deja de ser un juego quieres dejar de jugar para ir a merendar y jugar a otro juego. No busco algo nuevo, que seas diferente, que todo lo que me decías fuera verdad, o tus besos sinceros, porque tengo claro que no lo son, y no me importa.

Pretendes ser especial, pero no me importa que no lo seas, tengo asumido que lo que te gusta es ser lo que eres y alguien como yo no va a cambiar esa apariencia de intocable.
Puedo decirte que no lo eres, y que no he sido yo la que te ha cambiado, eres tú el que intenta cambiarse con todos esos escudos. Tranquilo, pensé que podría ser diferente pero porque el tiempo está cambiando, igual algo te hacía cambiar.
No me has decepcionado, simplemente no me has sorprendido.

Te deseo muy sinceramente lo mejor, pero yo no quiero seguir jugando un mes más a tu juego, porque no soy un experimento, y cuando uno se lo toma en serio, contigo nunca salen las cosas bien. No voy a esperar a que tu quieras dejar de jugar, es egoísta pero hace tiempo me propuse no volver a hacerme daño, a recordar el dolor o recordar que es querer hasta que duele no hacerlo.

Siento dejar el juego a medias, y ser la que tira la toalla. Pero no juego contra cobardes, ni contra hombres que se tienen miedo incluso a sí mismos, incluso a lo que no pueden llegar a controlar.
No juego contra aquellos que me tienen miedo, que tienen miedo de que sea diferente, que llegue a desarmarles, a quitarles sus escudos, que llegue a ser mejor que ellos jugando.

Cuando juegues contra todo pronóstico, asumiendo consecuencias, te harás daño, pero tanto tú, como yo, acabaremos siendo felices de una vez por todas.

martes, 3 de mayo de 2011

Que me subas contigo a la luna, que contigo todo es diferente - SSNA7












Dulce tres de mayo










Aquel día me sorprendí sin sorprenderme.

En el fondo, muy en el fondo, pienso que sólo soy una payasa con aires de sentimental. De esas con pinta de ser una sensible incomprendida que busca apoyo pensando que existe el amor verdadero.
De esas, que creen en los besos de verdad, las risas con felicidad o cualquiera de las cosas que los seres humanos consideran reales y no son más que otro puñado de mentiras con las que adornan la vida.

Convivo con mis quebraderos y poco amor, pero tampoco me quejo, prefiero vivir con la realidad, de forma que seré estúpida, pero real. La vida vuelve y ya no me sorprende, todo hace daño y eso me gusta.
He llegado a aceptar que soy una zorra, y que incluso a veces te quiero, pero también acepto que un te quiero no puede llegar a cubrir todo el dolor causado.
Aún así, juro que te quiero.

- Estoy harta
- ¿Harta de qué?
- Harta de ella. ¿Cuándo piensas acabar con esto?
- Pronto
- Llevas un mes diciendo pronto.
- Dime qué quieres que te diga y te lo diré. Si así estás tranquila.
- No quiero que me digas nada, está todo muy claro.
La única verdad que veo, es que sigo siendo "la otra"y eso no cambia. Escucho unos "pronto" detrás de otros, pero yo sigo siendo la otra.
- O sea que te jode lo que digan los demás, el resto no importa.
- No, estoy harta de que te vayas para que no nos pillen, de esconderme, de tener que pedir permiso, de callarme, de ser la mala de la película y la cómplice de tu mentira. ¡Estoy harta de tí!.
¿No te das cuenta de lo mal que lo estás haciendo?
- ¿Te crees que soy tonto?, no lo estoy haciendo bien, pero sólo necesito tiempo, y estoy cansado de pedírtelo.
- Siempre necesitas tiempo, tiempo para tí, ¿y el resto? ¿y yo?
- Tú eres una egoísta, eso es lo que eres.
Sabes perfectamente todo lo que siento, estoy cansado de arrastrarme una y otra vez, y no creo que pida tanto. Necesito tiempo para saber qué es lo correcto, pero ni siquiera te has preocupado por preguntarme nunca. Todo podría ser más fácil, pero el problema es que te da igual. Lo que buscas es salirte con la tuya, lo de siempre.
- Sólo digo que soy la última mierda, no me das igual.
- No lo eres, lo que eres es una niñata que lo único que quiere es que destroce y hunda a la mujer que ha sido más importante para mí hasta ahora, pero yo no soy así, yo no voy por ahí como tú haciendo lo que me sale de los huevos, y machacando a todo el mundo que se pasa por mi camino. Al menos, no me gustaría que hiciesen eso conmigo, y dejas mucho que desear queriendo ser la ganadora saliéndote con la tuya, y dejándola hundida, y eso no me gusta nada.
Joder...A veces pienso que no te conozco de nada. Si no piensas en ella, por lo menos piensa en mí, y no pienses solo en tí.
- ¿Te das cuenta de lo hipócrita que eres llamándome egoísta?, ¿qué te crees? ¿El novio perfecto engañando como engañas a tu novia?, lo que haces es sucio y despreciable. Eres un jodido gilipollas cuando vienes conmigo, engañándola. Me da bastante asco que tú también pienses que yo soy la mala y ella la víctima, porque el único rastrero de toda esta historia eres tú. Tú tienes la culpa de todo, y no paras de cagarla.
No hace falta que la destroces, lo único que hace falta es que seas sincero contigo mismo y con ella, y que dejes de hacerle daño, ¿piensas que le haces algún favor alargando esa historia? ¿se va a sentir mejor por pensar que esto no viene desde hace tiempo?. Si fuera ella me gustaría saber la verdad por tí, y no por nadie más que es lo que acabará pasando. Estás haciendo mucho más daño dejando el tiempo correr, y no sólo a ella, si no a mi también, pero eso no lo quieres ver porque no te interesa.
¿A tí que te interesa? ¿salirte con la tuya?, quedar como un corderillo desprotegido que no es culpable de nada, pero esa no es la realidad, no intentes echarme a mi la culpa de tus errores.
- ¿Sabes por qué estoy jodiendo tanto mi vida por tí?
- Yo no tengo la culpa de nada
- Porque nunca me había sentido así con nadie.
Me gusta que me sonrías justo cuando lo necesito, poder contar contigo, tu forma de ver la vida. Me encanta la paciencia que tienes, lo compasiva que eres, incluso me encanta lo desastre que puedes llegar a ser. Me gusta pensar que puedes llegar a darme algo bueno de tí, y que puedo llegar a darte lo mejor de mí.
¿Sabes?, creo que el momento exacto en el que me enamoré de ti fue cuando ví tu espalda a la luz del sol, tan frágil. Descubrí que me encantan tus mañanas, la forma en la que me miras,tan pura...
Me gusta hasta cómo te enfadas, y lo siento, pero ella no se lo merece, no se merece ni la mitad de todo el daño que le he hecho, y lo único en lo que puedo pensar es en cómo hacer esto de la mejor manera posible.
- Vete con ella
- No estás siendo justa
- Vete, no quiero aguantarte más
- Me voy si me subes a la luna
- ¿qué dices?
- Que me subas contigo a la luna, que contigo todo es diferente, quiero estar contigo porque todo es diferente, no son besos románticos, ni noches de amor, ni tampoco dices te quiero, no pintas corazones, no sonríes hasta el tercer beso, es especial.
- ¿Crees que por que me digas todo esto se me va a pasar?, he dicho que te vayas.
- No vuelvas llorando
- Que te jodan
- Te quiero
- Premio a la mejor mentira
- Me quieres
- Ese es el problema

domingo, 1 de mayo de 2011

SSNA.6DF



Me duele saber que pienso en tí.
Me duele  haberte conocido. 




Cada mañana y sin excepción, la misma desesperación de todas las anteriores.

No miro nunca hacia la izquierda, pero sé perfectamente que estás, igual que siempre. Cada día cierro los ojos y respiro, tratando de olvidarme de la idea de que estás, y entonces, inevitablemente, la veo a ella, que entre risas gira a mi izquierda. Creyéndose vencedora y con la potestad de hacer daño a su libre albedrío.

Como cada mañana, trago mi orgullo y miro al suelo. Como cada mañana me muero un poco más.





Creo que la frase que más he escuchado últimamente es "las personas cometen errores, y de los errores se aprende"... ¿En serio? ¿eso tiene que calmarme?.
Depende, de los errores se aprende, A VECES.
No va a calmarme que todo el mundo acepte la situación como un error, y que simplemente sea su víctima. ¿De qué me vale ser víctima? ¿de qué me vale tener razón?.
Ser la comidilla del barrio, y la pobrecita no me vale, no me vale tener hombros en los que apoyarme, no me vale tener que escuchar discursos uno tras otro de apoyo, como si fueran discos rallados. Creo que ni siquiera escucho, creo que cada vez que se compadecen de mí, me hacen más daño, porque a pesar de todo, yo sigo pensando que el error no es ella, si no yo.
"Lo peor que haces es dejar que te vea así" , todo esto es tan controlable, que entiendo que soy una profunda subnormal al dejar que me afecten las cosas y pensar que tengo derecho a estar jodida sin tener que fingir.

Me hacen sentirme como esa vez en la que no se aprende de los errores hasta que los errores te comen, te mastican, te digieren, te echan todo su jugo intestinal, pancreático y biliar, con todas sus enzimas, proteínas, glucosa, monosacáridos, aminoácidos, y grasas, desintegrándote y convirtiéndote en esos productos pastosos que a todo el mundo dan asco.... esos que a su paso por el intestino acaban formándose en MIERDA.

Agradezco todos esos apoyos en base a que mi vida es una mierda. Estoy en un espléndido momento, en el que lo que más me apetece es salir de casa a que me vean mi cara de " No me mires, no te acerques, no me toques, no me hables, ¡muerdo! ".
Me apetece tanto salir y verle con ella entre besos y vuestras frutitas. Dibujo tachones en las esquinas de mis libretas, mientras pienso que la guerra todavía no ha acabado, pienso que voy a luchar hasta el final, que nadie me derrumbará, que soy fuerte, que soy una insensible, que no tengo corazón, que me aferraré a mi posición con uñas y dientes, pienso que nadie me arrebatará mi puesto, que yo soy la que ocupa su lugar, que mientras que yo siga aquí, ella será un simple complemento del nombre que ni siquiera tiene la capacidad de término adyacente.

Pienso que soy invencible, pero no me doy cuenta de que lo que cometo son errores y más errores, errores que me pasan factura y me hacen más fuerte innecesariamente, errores que me convierten en esa mierda. Ahora, soy un error completo, he luchado todo lo que tenía que luchar por nada, más bien, me he concienciado de que tenía que luchar, pero no he luchado, he mantenido mi orgullo alto hasta que la humillación picara a sus puertas, pero no ha picado. Hoy, he conseguido una batalla, pero no estoy contenta, quiero más lo quiero todo, tengo sed de victoria, tengo sed de volver a ser invencible, una barrera infranqueable, ganar todas las batallas que tengo por delante, quiero volver a ser la misma mujer de piedra que era. Preparate monada, porque como me pongas de más buen humor, se precipita el peor asesinato canino de la historia o lo que es peor, vas a conocer quién es carlotina, pero sin rencores, que soy muy buena persona.

domingo, 17 de abril de 2011

Me demostrabas que era sencillo contrarrestar lo malo de la vida con todo lo bueno que teníamos juntos - SSNA4







Te inventaré, Te inventaré cada mañana.


























Te echo en falta por las mañanas al despertarme, y por las noches al quedarme dormida.
Te echo en falta a tí por completo, y me siento tan estúpida...

Echo de menos aquellas miradas que desencadenaban risas, cuando me mordía el labio y te miraba de reojo. Cuando subía por tu cuello arrastrando lentamente mi nariz hasta tu oreja y te susurraba la falta que me hacías.

Echo de menos todos aquellos besos lentos, que no acababan nunca y me producían tantos escalofríos. Todas esas veces que ansié detener el tiempo y que se parara para siempre, haciéndonos lentos para no acabar nunca, que fuéramos eternos.
Al final, me daba igual que yo siempre quisiera agotar los minutos, y tu acabases comiéndome sin poder resistirte a aquella lentitud. Me encantaba la forma que tenías de afanarme, me hacías creer que no querías malgastar el tiempo conmigo.

También echo de menos que nadie me ponga el pelo detrás de la oreja cuando me tapa la cara, y me resigno dejándolo ahí. Parecía que realmente me cuidabas, que realmente tenías cuenta de mí, que me demostrabas tanto, con tan poco....
Me encantaba ver como venías sin hacer ruido, por detrás, como si estuvieras al acecho, y como me traías tímidamente de la cintura hacia tí, me acercabas con tanta dulcura que no podía evitar volver a morderme el labio. No podía evitar cerrar los ojos y sentirme protegida, sentir que siempre que quisiera tú estarías ahí.

¿Te acuerdas de esos juegos que nos traíamos?, me encantaba ese ansia que tenía por volver a verte tres minutos más, porque nunca el tiempo fuese suficiente, nunca estuviese completamente llena de tí. Llegar pronto a cualquier lado para estar más contigo, las largas despedidas que tanto nos costaba cortar. Nuestros "ahora volvemos" aunque ambos sabíamos que nunca eran ciertos, cuando te ponías celoso por cualquiera y discutíamos muchísimo, pero siempre nos reconciliábamos y parecía que no me importaban todos esos celos, si podríamos seguir reconciliándonos así toda la vida.
Todas aquellas veces en las que no conocías a nadie de alrededor, y yo te contaba cada uno de sus movimientos, cada una de sus historias, y tú solo te reías de mí por saberlo absolutamente todo, pero no querías que dejase de contarte, no querías dejar de escucharme.

Me encantaba esa forma tuya de ocultar el dolor y los problemas, todo lo oscuro de la vida, pero sin sustituirlo, simplemente escondiéndolo. Me demostrabas que había muchas más razones por las que ser feliz, que era sencillo contrarrestar lo malo de la vida con todo lo bueno que teníamos.

Me hubiera pasado la vida escuchando como me contabas tus cosas, tan emocionado, mientras yo me reía. Todos los estúpidos mensajes en los que te creías el novio más romántico e incomprendido, y en vez de morirme de amor, sólo me moría de risa...Me encantaba que tratases de hacer que me sintiera tan bien.

Todos esos paseos en los que hacía cosas extrañas y no me juzgabas, sólo te quedabas como un tonto mirándome y me decías que te encantaba verme haciéndolo. Me encantaba vernos tumbados sobre la cama mientras que el sol entraba por la ventana y sólo nos sonreíamos el uno al otro como si fuese una imagen fija, como si no necesitásemos.
Ahora, no puedo echar más de menos todos esos momentos felices que nunca vovlerán a serlo.

Odiaba tu extraña forma de besarme justo cuando más me hacía falta, como si pudieses saberlo, decirme justo lo que necesitaba y hacer que pudiese estar más estable que nunca.

Odio haber echado todo a perder.

sábado, 16 de abril de 2011

sin sangre ni aire.3


Lista 2010 2011 de cosas promesas a cumplir:
1. Me olvidaré de tí.
2. Nunca volveré a insultar a nadie de tu familia. A tí sí.
3. No volveré a soñar con formas de matar a perracas.
4. Trataré de comportarme.
5. Fuera prejuicios, ninguno de los dos tenéis ningún tipo de deficiencia mental y no volveré a pediros ayudas.
6. Trataré de no creer que eres anormal cada vez que te miro.
7. No hablaré mal de ti.
8. No hablaré mal de las perracas.
9. Nunca cumpliré estas promesas.
10. Nunca romperé la novena promesa.

Cada vez malgasto más tiempo pensando que te estoy pensando, pensando dónde estarás, qué harás, con quien estarás, si estas sonriendo, si piensas aún en mi. Busco todo tipo de excusas para no ver la realidad, y se perfectamente cual es la realidad. Trato de comprender que todo es un estúpido juego por el que me haces pasar, ahora tienes que sufrir, ahora tienes que jugar y llorar, ahora tienes que reirte y volvemos a empezar.

He comprendido que a veces el corazón trata de formar un escudo de ilusiones ante aquello que no queremos ver, quizás sepa con seguridad qué es cierto, pero mi corazón, o más claramente, mi subconsciente no quiere ver la realidad ni asumirla, trata de conocerla para no cometer errores, pero no permite que me afecte psicológicamente, dentro de unos años mi subconsciente lo aceptará, pero entonces ya me habré olvidado de la forma de sufrir por tí. Sueño todas las noches con ello, con diferentes estrategias y planes para herirte, para dañarte o formas en las que juegas conmigo. Estoy plenamente segura de que la culpa completamente es mia y solo mia, yo manipulé las normas, yo metí la pata y yo provoqué solita esta situación, pero que pretendes que quiera si no sé ni que pretender.

Mañana un nuevo día, otro día más de suma al dolor. Mañana habrá pasado más tiempo, me quedará menos tiempo que hoy, todo se agota.
Temo que se agote un mes de mi vida pensando esas estrategias imaginarias que no me llevaran a ninguna parte. Temo por tí y por cualquier cosa que te pueda pasar, ni siquiera sé qué temo al decir esto.

Me replanteo la situación y pienso que quizá es hora de pedir perdón aunque ya de nada servirá si antes no sirvió. Las decisiones se toman en caliente pero es que esta sopa ya esta congelada.

En este momento estoy en el medio de la balanza, no puedo ir hacia ninguno de los dos lados porque la descompenso. En ocasiones, la vida te sorprende. Mis ocasiones se han agotado, vuelva a intentarlo mañana.

Creo que la puta frase de "no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" me está ahogando, está mareandome, matandome lentamente y haciendome sufrir. Esa maldita frase, es la frase con mayor razón, yo solita me he metido aqui porque pensé que no tenía nada, y lo tenía todo. ¿Por qué me preocupo? porque me gusta reformar a personas subnormales cómo tú, transformarlas en paquetitos de mini buenas personas y que el mundo sea mejor, pero ahora soy una cabrona y crearía mini cabrones, asi que, mejor que el mundo se quede sin mi ayuda.

PD: Todavía te odio, no te hagas ilusiones.

jueves, 7 de abril de 2011

Intenté escapar del miedo, pero el miedo me tenía bien sujeta.- SSNA.2





























Huele a tensión sexual, más bien, apesta el ambiente a ello.

Amanezco sobre el suelo, con una de esas sensaciones de cosas que deseas olvidar.
No era capaz a abrir mis ojos más de medio cuarto y pasó una moto por la calle de abajo, metiéndose como una demoledora, como un puto trueno dentro de mi cabeza. Entraba el sol por aquella ventana entreabierta, con las cortinas cubriendo tímidamente una de las hojas. Me senté, apoyándome sobre la cama contra esa ventana.

A pesar de todo, había una maravillosa calma en aquella habitación, no sonaba prácticamente nada. Lo primero en lo que pensé fue en mi móvil, desde lejos iluminándose, por lo menos estaba más vivo que yo. Cerré los ojos, y empecé a martirizarme. Siempre me parece una buena idea, hasta que el día siguiente no puedo parar de arrepentirme.

Ahí justo, en mi subconsciente no parabas de castigarme. Trataba de escaparme de esas imágenes, esa angustia, frustración, agobio, agonía, intranquilidad, malestar, ansiedad, desesperación... Traté de escapar de aquel tormento que únicamente me producías tú, como imagen.
Resultaba patético saber que estaba encerrada en mi mente escapando de otro castigo tuyo que ni siquiera había llegado. No me estabas haciendo daño, pero extrañamente estaba aterrada. Tu imagen no se iba, estaba constantemente en el mismo sitio, parecía que lo que se movía era el suelo.

Era una exposición para enfrentarme a tus errores, mentiras y miedos, es decir, tú. Era sólo una imagen de lo que se me venía encima.

Te ví, ahora sí, en esa misma habitación deseando que siguiese siendo una pesadilla que terminase pronto. Pero era tan real como aquel dolor de cabeza.
Estabas allí tirado, dormido, no podía evitar que me diera asco todo aquello. Estabas retorcido, sin camiseta, tenías la boca entreabierta y parecía que te sentías calmado.
Volví a encerrarme en mi arrepentimiento, y me preparé mentalmente para irme corriendo. Pero no me lo ibas a poner tan fácil, ni siquiera podría escaparme tan fácil de mir errores, fue cuando sentí que te habías movido.
Me sonreíste con los ojos entrecerrados, viendo mi cara seria. No podía dejar de clavar mi mirada sobre tí, tratando de evitar que vieras el miedo de mis ojos, tratando de evitar tener que afrontar esta situación, tratando de parecerte altiva y que no te molestases ni en hablarme, pero me conocías demasiado bien.

Te acercaste por primera vez, y me quedé totalmente quieta, como esas presas que se quedan muertas para evitar que las cacen. Te acercaste aún más y me apartaste el pelo detrás de la oreja. Te acercaste lentamente y susurraste, "dime esa verdad que tanto espero".

Intente no pensarlo, intenté morirme, intenté matarte, intente mentirte, intenté escapar del miedo, pero el miedo me tenía bien sujeta.
El miedo me había encontrado y me tenía encerrada, el miedo no pensaba dejarme ir sin soltarlo, el miedo era un hijo de la gran puta.

martes, 23 de febrero de 2010

Ese beso terminó como mis malos hábitos. Cuando me quise dar cuenta, ya estaba enganchada hasta el fondo.- LLDSO





Aquel beso que casi sin querer me había regalado, resultó como una ráfaga de aire fresco y libre que entraba en mí.

Fué mucho más poético de lo que quería dejarse ver, entró en mi cuerpo suave, como un cosquilleo. Era como el anhelo de un deseo bien guardado.

Me recordó a una noche en la que sólo hubo oscuridad. Arropada por sentimientos, tan nuestros que podríamos haberles puesto nombre porque nadie se hubiera atrevido a negárnoslo.
Incierto, suyo, tímido, sofocante, mío, momentáneo...y rápido, demasiado.




Ese beso terminó como mis malos hábitos. Cuando me quise dar cuenta, ya estaba enganchada hasta el fondo.

Tanto fue, que en un abrir y cerrar de ojos llegó. No lo esperas, sientes todo y nada, pero sigues.
Empiezas a verlo a cámara lenta, tan lenta que la vida te pasa a su lado, y ni siquiera te das cuenta de cuánto te está consumiendo.

La realidad se puso en rebelión.

Siempre fuí la perdida y eso decidió, dejar que acabara de perderme y estamos todavía en el mismo sitio. Tragué saliva, sus manos estaban frías. Cerré fuertemente los ojos, no podía presenciarlo, ser consentidora de algo que tanto rehusaba.

Mi enajenación hizo que no pudiera sentir su respiración, ni siquiera la mía. Hasta que me sobrevino un suspiro ahogado, como si mi cuerpo tratase de enfrentarme a todo aquello.  
Notaba su mirada sobre mí, intimidándome y casi traspasándome. Ví cómo se abrían sus labios, como si estuviera frente a mi asesino quitando el seguro y preparado para apretar el gatillo, relamiéndose.

Esta vez era tan diferente... Esta vez sus labios no se acercaban a los míos, sólo decían que querían hablar conmigo.


Como un reencuentro con mi pasado.

No sé si fue el día mas frío del año, pero a mi me lo pareció. No estoy segura de si estaba preparada, pero todavía no paro de arrepentirme.

Su primera mirada fue lo suficientemente álgida como para parar un tren. En ese momento lo entendí todo, tan rápido como un soplo de verdad que me tiró al suelo. Sólo me basto algo tan banal para que la indecisión, mi perturbación, el miedo, la ansiedad o la impotencia irrumpiesen.

Tenía tanto miedo, que no controlaba bien los extremos.
La voz me temblaba, los pelos se me ponían de punta, y creo que el corazón se me iba parando. Me estaba agobiando ver como hablaba tan firme y seguro,como si llevase toda la vida preparado para esto.  Y me ví tan súmamente débil...

Todas esas palabras me sobrevenían a cámara lenta, pero con ansia. Miré al cielo, tratando de buscar la respuesta, ¿qué respuesta?, ni siquiera lo sabía.
Veía mover su lengua, tan acompasada, tan rápida y lenta. No podía concentrarme en escucharle, no podía en general.

No sentía la necesidad de escucharle una vez más, sólo sentía la necesidad de estar un poco más a su lado. Aprovechar el momento, siendo el último, o el primero.


Pero se paró el tiempo, y sentí que lo único que trataba de decirme era que me echaría de menos.


Posó un mano en mi cuello, rozando mi yugular, y acariciando mis labios. Lo último que le escuché decir fué: "lo siento".